Detrás De Una Conducta Difícil Puede Haber Una Necesidad Que No Estamos Viendo

“No me hace caso.”

“Todo lo convierte en una pelea.”

“Parece que lo hace solamente para llamar la atención.”

Cuando una conducta se repite, es comprensible que los adultos terminemos frustrados y concentrados en conseguir que desaparezca.

Sin embargo, cambiar la pregunta puede cambiar también nuestra manera de responder.

En lugar de pensar solamente “¿cómo hago para que deje de hacer esto?”, podemos comenzar preguntándonos:

“¿Qué está tratando de comunicarme con esta conducta?”

La conducta también comunica

Los niños no siempre cuentan con las palabras o las herramientas emocionales necesarias para expresar lo que necesitan.

Por eso, una conducta que interpretamos como desafío, desobediencia o búsqueda de atención puede estar relacionada con una necesidad de conexión, autonomía, reconocimiento o pertenencia.

Esto no significa permitir cualquier comportamiento.

Comprender una conducta no es lo mismo que justificarla.

Podemos mantener límites claros y, al mismo tiempo, intentar comprender qué sucede detrás de ellos.

De corregir a enseñar

Imagina que un niño interrumpe constantemente mientras los adultos conversan.

Podemos responder únicamente con:

“¡Deja de interrumpir!”

O podemos reconocer que necesita aprender cómo entrar apropiadamente en una conversación.

El límite continúa existiendo, pero nuestra función cambia. Ya no estamos solamente intentando detener una conducta; estamos ayudando al niño a desarrollar una habilidad.

Antes de reaccionar, prueba estas preguntas

La próxima vez que una conducta te resulte especialmente difícil, pregúntate:

  • ¿Qué puede estar necesitando en este momento?

  • ¿Hay una habilidad que todavía necesita desarrollar?

  • ¿Mi respuesta le está enseñando qué hacer la próxima vez?

  • ¿Cómo puedo mantener el límite sin perder la conexión?

No siempre encontraremos inmediatamente la respuesta. Pero comenzar a mirar el comportamiento con curiosidad, y no únicamente desde la frustración, puede abrir nuevas posibilidades para relacionarnos con nuestros hijos.

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